¿Estás pensando en adelantar capital al banco? Simula tu ahorro real y decide si te conviene más reducir cuota o reducir plazo este 2026.
Pagas menos mes a mes, pero mantienes los mismos años.
Mantienes la cuota actual, pero terminas de pagar antes.
El cálculo de ahorro ya tiene descontada la comisión bancaria introducida (0€).
A la hora de hacer una amortización anticipada de hipoteca, la mayoría de los usuarios se plantean la misma duda. Matemáticamente, reducir plazo es siempre la opción ganadora porque el capital sobre el que se calculan los intereses disminuye mucho más rápido, reduciendo drásticamente el coste total del préstamo.
Es la opción ideal para ganar flujo de caja mensual. Si tu economía doméstica está ajustada, bajar la cuota mensual te permite vivir más desahogado cada mes, aunque a largo plazo pagues un poco más de intereses que si hubieras reducido plazo.
Al reducir el tiempo del préstamo, los intereses que pagas por el capital restante se recalculan sobre un periodo menor. Esto elimina años de intereses compuestos que, de otra forma, irían directos al bolsillo del banco.
Recuerda que si compraste tu vivienda antes de 2013, todavía tienes derecho a la deducción por vivienda habitual en el IRPF (hasta 9.040 € anuales entre cuotas y amortizaciones). En este caso específico, amortizar hasta llegar a ese tope es una de las estrategias fiscales más rentables en España.
El mejor momento es **durante los primeros años del préstamo**. El sistema de amortización francés (el que usan los bancos en España) hace que durante los primeros años de hipoteca pagues muchísimos intereses y muy poco capital. Si adelantas dinero al principio, te ahorras pagar intereses por un dinero que ya no debes durante 20 o 30 años.
Sí, pero **solo si compraste tu vivienda habitual antes del 1 de enero de 2013**. Si es tu caso, puedes desgravarte el 15% del dinero aportado (sumando tus cuotas anuales más el adelanto), con un límite máximo de 9.040 euros por persona al año. Si la compraste después de 2013, esta ventaja fiscal ya no existe.
Depende de la rentabilidad esperada frente al interés de tu hipoteca. Si tienes una hipoteca fija al 1,5% y la inflación o los depósitos te ofrecen un 3,5%, matemáticamente te compensa no amortizar e invertir el dinero. Sin embargo, si tienes una hipoteca variable al 4,5%, amortizarla te garantiza un ahorro libre de impuestos e inmediato que pocas inversiones seguras pueden igualar.